jon CURIEL

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CONSTRUCCIÓN DE UNA INFANCIA

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“Una infancia feliz… es la peor preparación posible para la vida”  Kinky Friedman

“Tienes que recordar algo: estamos tratando con niños. Necesitan ser amedrentados, para ellos es como leche materna. Sin esto, sus huesos no crecerán adecuadamente” Sue Sylvester

La infancia es una etapa que todos vivimos y experimentamos de maneras diferentes. Aunque la concepción general que se tiene de la infancia es el tiempo en el que somos niños, indiferentes a todo lo que es la vida, encerrados en un mundo en el cual nosotros somos líderes, un mundo que se siente mágico por el hecho de que todo parece una fantasía. Nada es más real que lo que tenemos en nuestras mentes, nada importa más que el disfrutar nuestros días; en la infancia existimos sin existir, somos sin ser, pertenecemos sin darnos cuenta. Yo definiría la infancia como el periodo de tiempo en el que no tenemos miedos sobre ser quienes somos, donde la inocencia domina, una etapa que es crucial para nuestro desarrollo como personas en un futuro, sin embargo, estamos inconscientes de todo esto, no sabemos a lo que tendremos que enfrentarnos en un futuro, es una etapa en lo que todo parece real, siempre y cuando creamos que es.

La infancia es como un mundo propio, donde eres quién quieras ser y te expresas de la forma que se te antoje. Eres niño y lo que pase en el universo no tiene importancia para ti mientras no tenga relación directa contigo; es una de las experiencias más padres que se pueden tener, porque te remonta a las épocas en las que todo era sencillo, y te hace analizar de alguna forma tu situación actual y darte cuenta de cómo estás desperdiciando tu vida al creerla complicada cuando la respuesta se encuentra en tu propio pasado.

Le damos valor a las cosas más simples y sencillas, y aprendemos a apreciar cada pequeño detalle. Nada importa más que estar felices con el mundo y expresar nuestras emociones, demostrando que es posible ser auténtico; con el paso del tiempo parece que olvidamos esto, nos perdemos en las complicaciones de la vida y muchas veces olvidamos lo que de verdad importa en el mundo. Es algo triste, pues así no es como deberían ser las cosas. Claro, entre más creces más complicado se vuelve todo, pero al mismo tiempo todo es gradual, pues al ser niños el perder un juguete, o un día de juego con los amigos lo era todo. De la misma manera en que ahora lo es todo el tener el corazón roto, o el no ser lo suficientemente aceptable para los demás. Cuando eres un niño no te importa lo que la gente pueda pensar o decir; al contrario, si tu sientes que eres un súper héroe o un mago lo demuestras con orgullo, disfrazándote y paseándote por la vida creyendo eso, y por lo tanto, haciéndolo una realidad.

Ciertamente la infancia afecta el desarrollo de nuestra personalidad y define en gran manera nuestro futuro una vez que decidimos salir a enfrentar la realidad. Quizá esto se dé por el hecho de que al ser tan unidimensionalmente complejos estamos más en contacto con nuestras emociones sin siquiera darnos cuenta, también por el mismo hecho de que creemos todo lo que vemos y nos lo tomamos muy enserio; por eso es que los valores y principios que se nos enseñan en la sociedad por gente que consideramos importante en nuestras vidas, o que vemos como autoridades (ya sea los padres, algún otro ser querido o la maestra de la escuela) son algo que vamos a llevar por el resto de la vida con nosotros, aunque en la adolescencia decidamos ignorarlos, aprendemos tan bien lo que es el bien y el mal que esto se va al fondo de nuestra mente y se convierte en nuestra consciencia. Creo que esto se debe a que al ser tan pequeños, al tener tan poco tiempo en el mundo y no estar acomplejados por las adversidades de la vida nuestra mente está fresca y pura, completamente lista para ser llenada por cosas que nos puedan servir; sin embargo también es fácil retener las cosas que nos afectarán, y lo que se aprende primero es lo último en ser olvidado.

Seguramente cuando miramos hacia atrás nos damos cuenta de que los recuerdos que tenemos más presentes, o que representan más para nosotros son aquellos que se vivieron en la infancia. Por eso es importante tener una infancia adecuada, porque es el momento más crucial de nuestra vida. Un ejemplo quizás podría ser si lo comparamos con una serie de televisión: generalmente el primer episodio es el que más importa, en el aspecto de que este define en gran parte el curso de la serie en sí, así como la aceptación que se tenga por parte de la audiencia y la forma en la que será visto. La relación con la que puedo explicarlo es que en la infancia nos definimos como personas, pues son los eventos que nos suceden durante ese periodo los que nos construyen como personas y como individuos, si tenemos una infancia plena va a afectar definitivamente la visión que tengamos sobre la vida y sobre nuestra actitud, en general.

El trato que los niños reciben de los padres o de gente cercana a ellos también contribuye enormemente a su crecimiento, pues ven a estos como sus ejemplos a seguir y como sus dioses prácticamente. El divorcio, por ejemplo, si sucede durante este periodo dejará marcas en el niño que probablemente lo harán dejar de creer en que el amor dura, o lo pueden reprimir respecto a sus sentimientos; no cabe duda de que cada pequeño detalle que viva va a afectar su desarrollo. Incluso el cariño de los padres, sin importar su situación es importante, pues como ya mencioné, el niño los toma como sus ejemplos y la concepción que el tenga sobre los adultos se verá afectada enormemente por el ejemplo que vea en sus padres.

Nuestros sueños y temores también aparecen en esta época, en la medida en la que se nos permita soñar es en la medida en la que creeremos en nosotros mismos y en nuestros potenciales al ser grandes. También existen problemas y complicaciones, pues no sólo se trata de tener una infancia miserable para que esta nos afecte de manera negativa, todo puede perjudicar, como el caso de que se nos llene la cabeza de ideas de superioridad o que realmente no son ciertas, haciéndonos indiferentes a la vida o a la realidad una vez que somos conscientemente parte de ella. La educación que recibimos o la cultura son definitorias para los niños; pues estos adoptan conductas que aprenden principalmente en casa sin saber que pueden ser erróneas, de ahí pueden surgir temas como la discriminación, o el egoísmo cuando este esta acostumbrado a tener todo lo que se le antoja, o incluso a no valorar lo que realmente importa.

Poco a poco, lentamente, vamos creciendo, y con el crecimiento nos volvemos cada vez más seres sociales, integrándonos a la sociedad, cada niño siendo un reflejo de su hogar y entorno, por lo que al interactuar ellos también están interactuando todos estos aprendizajes y conocimientos; por ende es más de lo que se sabe y muchas veces uno termina influyendo y afectando al otro, incluso de manera inconsciente, es ahí cuando aprendemos a reconocer que no se trata solo de nosotros, que no es lo que nosotros conocemos lo único que existe. Pero esto también resulta en el que perdemos poco a poco esa inocencia, pues no todos la tienen igual, nos vemos afectados por lo que los demás han experimentado o aprendido, por lo que seguramente vamos a tomar algo de ellos como ellos de nosotros hasta darle una equidad a esto; muchas veces se dice que cuando hay dos personas opuestas conviviendo tarde o temprano van a encontrar un balance que hará al menos un poco más y al más un poco menos.

Conforme nos adaptamos al ambiente en el que tenemos que aceptar y convivir con otros nuestra magia se va apagando. Nos convertimos parte de la sociedad que ejemplifica de forma muy vaga la sociedad real, pues comenzamos a percatarnos de que no somos tan especiales como creíamos, y empezamos a buscar integrarnos con los demás por la necesidad de ser aceptados; claro, en estas edades no venimos pensando que debemos de cambiar, sino que buscamos gente que nos acepta como somos y nosotros hacemos lo mismo, creando así un vínculo fuerte que no muy fácilmente será roto. Además de que cuando somos niños las disputas son tan estúpidas que no nos cuesta trabajo perdonarlas, sin embargo al crecer nuestro orgullo se activa y lo que antes hacíamos con tanta facilidad se convierte en algo que no vamos a permitirnos nosotros mismos.

No es hasta que algo nos pasa, o somos humillados cuando nos damos cuenta de que nos importa lo que se está diciendo de nosotros mucho más que antes, por lo que decidimos aventar todo lo que construimos para que esto no vuelva a ocurrir. Nos perdemos a nosotros mismos en el intento, y perdemos el sentido de lo que teníamos; vemos como a los demás les interesan cosas que nosotros no conocíamos y sentimos la necesidad de encajar, aunque tengamos que imitar un modelo que no va a servir para nada.

Una vez que dejamos atrás la infancia esta se convierte en una serie de recuerdos. Creemos que fue una etapa que sucedió y que llegó a su fin, cuando la realidad es que jamás podremos dejarla ir, pues lo que vivimos y aprendimos de ella se quedará con nosotros por siempre, además de que nunca podremos dejar de lado lo que nos hacía más felices en el mundo, ni todos los recuerdos que esto nos traía, aunque nos de pena admitirlo; ¿quién no sigue sintiendo nostalgia al ver imágenes de cuando eran bebés? Incluso el ver cosas que nos recuerdan o nos transportan a estos tiempos y nos sacan una sonrisa nos hacen confirmar que nuestro niño interior sigue vivo.

Author: joncuriel

21. Dreamer. Christian.

One thought on “CONSTRUCCIÓN DE UNA INFANCIA

  1. Muy buen ensaño tienes una forma de escribir que hace que todo se lea mas rapido y no se hace tedioso
    Lupita (:

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